domingo, 17 de abril de 2011

POR DELANTE O POR DETRÁS DEL MÚSCULO PECTORAL. ¿DÓNDE COLOCAR UN IMPLANTE MAMARIO PARA OBTENER EL MEJOR RESULTADO ESTÉTICO Y FUNCIONAL?

Esta es un pregunta que tanto pacientes como cirujanos plásticos, nos planteamos constantemente al afrontar un aumento de pecho estético, y no siempre tiene fácil solución.

Lo primero es decir que a mi parecer, ya sea colocando el implante por detrás del músculo pectoral (retropectoral) o por delante del mismo (subglandular o subfascial), se puede conseguir en la mayoría de los casos, una resultado estético y funcional, adecuado, armonioso y bonito. Lo importante entonces, será valorar cual es la mejor manera de conseguir el resultado estético deseado por la paciente y al mismo tiempo, la forma más segura y fisiológica a corto, mediano y largo plazo.

Como siempre, ante varias posibilidades, siempre habrá personas a favor y en contra de una u otra opción, así que en este post intentaré explicar mi postura y las razones que me guían a la hora de seleccionar dónde colocar el implante de pecho.
Así pues, ante una paciente que desea realizarse un aumento de pecho, yo analizo varios factores que considero importantes a la hora de seleccionar dónde colocar dicho implante. Estos factores habitualmente son:

  1. La actividad física de la paciente: Es obvio que cuanto más actividad física realice la persona, mayor necesidad de contar con un sistema muscular íntegro y funcional. El colocar el implante retromuscular conlleva habitualmente la necesidad de cortar o “desinsertar” parcialmente el músculo pectoral. Esto produce un daño parcial en dicho músculo que aunque muy bien tolerado, será menos apropiado para pacientes que vayan al gimnasio o realicen un trabajo con un componente físico intenso.
  2. La necesidad de una rápida recuperación: Si este es el factor principal a considerar, yo recomiendo un aumento subglandular o subfascial frente a uno subpectoral, dado que los dos primeros, son abordajes de rápida recuperación e incorporación a la vida activa-laboral.
  3. El grosor de la piel de la paciente: Una premisa fundamental para obtener un buen resultado estético es que tendremos que en la medida de lo posible, esconder el implante y cubrirlo de la mejor manera. Esto quiere decir que si colocamos un implante detrás de la glándula mamaria estará más expuesto que detrás de la fascia pectoral o si lo colocamos detrás del músculo pectoral. Esto será más evidente y fundamental cuanto más delgada este la paciente, ya que en pacientes extremadamente delgadas, el riesgo de colocar el implante muy superficial es que con el tiempo desarrollen un problema llamado rippling, que no es más que el hacerse evidente las pequeñas arrugas e irregularidades del implante. Otros factores que determinan la presencia del llamado rippling, serán la rugosidad del implante, la consistencia y calidad del gel de silicona rellenado en el implante etc.
  4. La laxitud o debilidad de los tejidos de la paciente: Parece evidente pensar que cuanto más débiles los tejidos más importante colocar el implante lo más profundo posible. Esto es parcialmente cierto. La verdad es que cuando un paciente tiene tejidos muy laxos habrá que valorar el realizar una pexia-prótesis más que un aumento directo, dado que si colocamos un implante subglandular probablemente tengamos una mayor caída de la mama con el tiempo (ptosis mamaria) y si lo colocamos subpectoral podremos tener al pasar los años un efecto llamado “water fall” que consiste en que el implante se mantiene alto y firme detrás del músculo pectoral, mientras que la glándula mamaria cae a modo de “cascada” por delante del músculo pectoral. En definitiva, ambas, difíciles opciones…
  5. El deseo de “notoriedad” del aumento mamario realizado: Aquí la decisión esta clara, un implante subglandular o subfascial dará un resultado más llamativo y evidente que un implante subpectoral. Así, este último tipo de aumento será ideal para las pacientes que deseen un resultado más “natural” y moderado.
  6. La edad de la paciente: A mayor edad, habitualmente mayor laxitud de tejidos, con lo que nos remitimos al punto 4 de esta lista. Por otro lado, a mayor edad, mayor necesidad de realizarse estudios de diagnóstico-screening de cáncer de mama (alrededor de los 45 años en España), y ante esta realidad hay que decir que el implante colocado subpectoral estará más protegido y sufrirá menos frente a una mamografía (con la correspondiente disminución del dolor que este estudio conlleva).
  7. La seguridad a largo plazo: A este respecto, hay que decir que un aumento subpectoral, será inicialmente más seguro a largo plazo (por cubrir y proteger mejor el implante) que uno subglandular (aunque es cierto que existen muchas publicaciones en contra de esta última afirmación). Así el riesgo de desarrollar una contractura capsular, rippling etc es menor en el aumento subpectoral.

Así que como podéis ver, hay muchos factores a la hora de considerar dónde colocar un implante mamario. Deberá ser el conocimiento versatilidad y comprensión de estos y otros factores por parte del cirujano plástico y la paciente, los que lleven a decidir sobre una u otra opción y no los consejos, habitualmente bien intencionados aunque poco fiables, provenientes de foros de pacientes, páginas personales o videos de youtube.

Como siempre todo esto es discutible y matizable, con lo que será la conjunción de factores, experiencia e intereses los que determinen la mejor opción en cada caso.